La situación podría empeorar aun más para los supervivientes de Haití

Puerto Príncipe.(dpa) – Cuatro días después del terremoto, cada vez menos cuerpos son recuperados del desierto de escombros en el centro de Puerto Príncipe. Una y otra vez se registran asimismo réplicas del seísmo, que asustan a las personas traumatizadas.
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  • Las personas todavía siguen de pie frente a las ruinas de lo que fueron escuelas, institutos, jardines de infancia, viviendas, hoteles y comercios, y esperan que las fuerzas de rescate internacionales hallen allí a sus familiares, vivos o muertos. La despedida del padre, primo, hermano o hermana es larga e infinitamente dolorosa.

En Haití predomina ahora la lucha por la supervivencia de aquellos que sobrevivieron al terrible seísmo. Hasta ahora, porque en unos pocos días, según temen los expertos de las organizaciones de ayuda, la situación para los vivos podría empeorar aún más. En la capital haitiana viven todavía más de un millón de personas, pero en condiciones extremadamente difíciles.

La mayoría subsisten al aire libre en la calle, en los parques y espacios verdes. Por temor a que se produzcan nuevas réplicas, cientos de miles de haitianos no se atreven a regresar, en especial durante la noche, a sus casas, muchas de las cuales están dañadas. “¿Por qué vienen ustedes aquí con sus cámaras y no con comida?”, se queja el joven padre de familia Sammy. “Tenemos hambre y esperamos desde hace tanto tiempo”.

Con un pañuelo blanco frente a la boca, está de pie sobre el techo de una casa y observa una ladera al otro lado de un valle. Allí la destrucción es total. Ninguna de las casas de hormigón está en pie. Muchas de las viviendas se precipitaron por la ladera y yacen destruidas en el fondo del valle. “¿Qué hacen ustedes para traer alimentos aquí?”, pregunta desesperado el hombre. “Yo me rindo, quiero salir del país”.

En las calles cada vez más son las personas que caminan aparentemente con una dirección fija. Con frecuencia usan una máscara para taparse la boca. Muchos se han colacado pasta dental debajo de la nariz para evitar el olor cada vez más fuerte que emiten los cadávares y la basura en descomposición. Aparentemente están despertando del shock en el que quedaron sumidos tras el seísmo del martes. Muchos hacen fila para recibir agua y alimentos. En algunos lugares se pueden comprar de nuevo frutas y verduras, papayas, bananas, patatas y ananás.

Parecen haber llegado los primeros envíos procedentes de República Dominicana, vecina a Haití. Las mujeres cargan baldes de agua y bolsas sobre sus cabezas, pero los hombres transportan también televisores y otros aparatos hallados posiblemente entre los escombros. Para Michael Kühn, representante de la organización alemana Ayuda Contra el Hambre Mundial, la catástrofe en Puerto Príncipe es una pesadilla logística. “No hay nada sobre lo que podamos apoyarnos (para el trabajo logístico)”, dijo al describir la situación. Poco antes se había confirmado la muerte de los jefes de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).

La misión formada por 10.000 soldados, policías y colaboradores civiles intenta desde 2004 estabilizar Haití, un país devastado económica y políticamente tras décadas de explotación y dictadura.

También el de por sí debilitado gobierno de Haití sufrió un golpe adicional, ya que fallecieron ministros y muchos funcionarios de las autoridades públicas. “A partir de comienzos de la semana próxima repartiremos agua, mantas y cosas que las personas necesitan con urgencia”, dijo Kühn.

Pero la distribución la harán en colaboración con socios locales y en lugares seguros como iglesias y campos deportivos. “En el peor de los casos se pueden producir situaciones de violencia”. Este es uno de los motivos por el cual hasta este sábado no se habían repartido suministros.

Las personas aún disponen de reservas. Los grandes parques se convirtieron en albergue para incontables miles de personas. En todos lados se preparan alimentos, se cocina y asa sobre fuego obtenido de la madera. Por ejemplo espaguetis en una salsa aceitosa y verduras, aquello de que disponen Sandy y su familia. La joven mujer de unos 25 años vive y cocina en el borde del parque frente al palacio presidencial fuertemente dañado, donde miles de damnificados por el seísmo están alojados.

Entretanto, los equipos de rescate de muchos países siguen buscando sobrevivientes entre los escombros, pero cada vez se encuentran menos. Entre las ruinas de la Facultad de Lengua de la Universidad de Haití los miembros del equipo de Protección Civil de Luxemburgo hallaron el sábado 25 cadávares con la ayuda de perros, pero ningún sobreviviente. “Ahora vamos a enviar otra vez a los perros a las montañas de escombros”, dijo el jefe, Kevin Thex. Luego se abocarán a otra misión.

En el lugar se quedarán varias personas que el jueves tuvieron por última vez contacto con sus familiares, ahora debajo de las ruinas.



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